JANUCA

La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite, que alcanzaba sólo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado janukiá (uno por cada uno de los días más un brazo «piloto»).

Januca llamada también la Fiesta de las Luces o Lucernarias se celebra durante ocho días, conmemorando la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los Macabeos sobre los griegos, y la posterior purificación del Templo de Jerusalem de los iconos paganos, en el siglo II a. C.

La festividad acontece el 25 de Kislev del calendario judío, eso es entre fines de noviembre y comienzos de diciembre del calendario gregoriano.

La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite, que alcanzaba sólo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado janukiá (uno por cada uno de los días más un brazo «piloto»).

El símbolo exterior de esta festividad de renovación lo constituyen, sin duda, las velas de Januca. Aquel 25 del mes hebreo de Kislev del año 165 A.C., después de tres años de cruenta guerra, se encendió nuevamente la Menorá en el Templo y, también se encendieron candelabros en todos los hogares judíos. En tiempos posteriores, dicha festividad abarcó las comunidades judías de todo el mundo y se convirtió en la Fiesta de la Luz, o sea de la luminosidad festiva.

Hay muchas costumbres diferentes asociadas a las festividades judías. El significado detrás de algunas de ellas es muy obvio; por ejemplo, comer latkes y rosquillas fritos en aceite en Januca evoca el milagro del frasco de aceite que duró ocho días.

Hay varios significados para el sevivon

Algunos sugieren que el sevivón se inventó en la época de los decretos sirio-griegos en contra del pueblo judío. Una de las prohibiciones era el estudio de Torá. Atrevidamente, los judíos continuaron estudiando y enseñando Torá en secreto. Si un soldado griego aparecía, escondían sus libros, sacaban los sevivónes y jugaban con los niños. En los lados del sevivón están las letras nun, guimel, hei y sin, representando las palabras nes gadol haiá sham, "Un gran milagro ocurrió allí". Mientras el sevivón da vueltas, las letras se hacen invisibles, apareciendo sólo cuando éste frena. El sevivón representa cómo nosotros –inmersos en la vertiginosa prisa de la rutina diaria- no podemos ver los milagros que pasan constantemente a nuestro alrededor. Sólo cuando podemos frenar para reflexionar nuestros ojos se abren a los milagros que estuvieron allí todo el tiempo.

Fuente: Wikipedia, aishlatino.

 

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